25.8.10



H
asta aquí llegamos.
Esta página
se cierra.
Nos seguimos viendo en...






¡Bienvenidos!


24.8.10

·Levántate y anda·


Aunque esta página sea ya tan solo un cadáver embalsamado hay noticias que hacen revolverse hasta a los muertos:
¡Nuevo libro de Francisco Meléndez!


Saldrá en septiembre y lo publica Libros del Zorro Rojo. Más información AQUÍ.

Vía Alfonso Meléndez recibo este enlace en el que se puede ver la propuesta de Francisco Meléndez para el libro, diferente de la que llegó a imprenta.


24.5.10

·Ballenas y conejos·


Junto con las avispas de más abajo, estos dibujos forman parte de una colaboración con Daniel Nesquens en la que me ocupo de ilustrar un divertido y ocurrente proyecto suyo que tiene como eje central al alfabeto.
Tal vez a alguna editorial le resulte interesante...




7.5.10

·Avispas·




14.4.10

·Por una gentil floresta (II)·


Ya está aquí Por una gentil floresta, que publica Edelvives. Finalmente, la editorial diseñó esta portada. Aunque me gusta, sigo prefieriendo mi propuesta, que aparece en una entrada anterior. Quizá rellene menos el espacio pero me resulta más expresiva.
El proceso de ilustración del libro resultó muy interesante por el enriquecedor debate mantenido con los editores para poder llevar a cabo mi propuesta, gracias al cual ésta mejoró sustancialmente.
Si bien a nivel técnico estoy muy contento con la calidad de la impresión, he de decir que se produjo un grave error en la colocación de las ilustraciones que dificulta la comprensión de mi trabajo. Contaba el otro día que los dibujos iban narrando la vida de un trovador caído en desgracia. La historia termina con la muerte del protagonista. Para mi sorpresa, al tener el libro entre mis manos, me encuentro con que, tras esta ilustración final que narra su muerte, ¡vuelve a aparecer otra vez el trovador! (¿resucita?) en una imagen que debería haber sido colocada junto a un poema bastante anterior.

****

Para terminar, una preciosa iluminación de la primera mitad del siglo XIV, de la que me enamoré sin remedio, perteneciente al Codex Manesse.




25.3.10

·Grrrrrrrrrrrrfñek·



¡Ya está aquí Papá Oso, escrito por Cecilia Eudave y publicado por A buen paso! No podría estar más contento, pues la reproducción de las ilustraciones en esta ocasión es también perfecta.
Como comenté anteriormente, trabajar en el libro fue un auténtico placer. Principalmente, por el entusiasmo y profesionalidad de su editora, Arianna Squilloni, cuyos buenos consejos siempre son bienvenidos. Quisiera agradecer también su labor a Arianne Faber, quien lo maquetó de una manera excelente y, para terminar, a cuantos participasteis en él, colaborando amablemente en la elaboración de sus guardas al enviarme vuestra foto. Todos recibiréis próximamente en vuestro buzón un sobre lleno de gruñidos. ¡Cuidado al abrirlo!

16.3.10

·Plastilineando·




3.2.10

·Como antes, por fin·



Ya existe en forma de libro. Lo publica estupendamente Edelvives en su colección Ala Delta Roja. Estoy contentísimo con el resultado pues la reproducción de las ilustraciones es perfecta. Quería agradecerle su esfuerzo en este sentido al equipo de la editorial.

Como antes es un proyecto personal al que le tengo especial cariño. Ana Tortosa me propuso que ilustrara un texto suyo construido a partir de frases sencillas y límpidas. La tarea no resultó fácil en absoluto, pues requería un gran esfuerzo estar a la altura de un relato que hacía diana perfecta y constante en el corazón. Puse lo mejor de mí mismo y el resultado fue el mejor de mis trabajos.

Gracias, Ana, por haberme brindado esta joya con la que humildemente traté de conversar.

16.1.10

·Libros de texto·




Aunque ilustrar libros de texto no resulte por lo general una labor especialmente gratificante, de vez en cuando uno puede pasárselo bien.
No quiero comprender por qué una gran parte de las editoriales se empeñan en restar atractivo a la ilustración para este tipo de material, tanto desde un punto de vista estético como de contenido. Las correcciones que se hacen a las propuestas del ilustrador suelen ir encaminadas a eliminar el más mínimo resquicio de creatividad y a enfilar las ilustraciones por el camino de la literalidad, lo que le da a nuestro trabajo un mero valor ornamental. No quiero comprenderlo porque quizá la respuesta se encuentre en algo que alguien de una editorial me dijo una vez: los libros se hacen pensando en los profesores, pues son ellos los que seleccionan a una u otra editorial y, por lo tanto, la venta o no del producto entre el alumnado. Así, la calidad de los libros que destinamos a nuestros chavales depende en gran medida del nivel general y de los gustos estéticos de nuestro profesorado.

19.12.09

·Por una gentil floresta·



Ésta es mi propuesta de portada (por lo tanto puede no ser la definitiva) para el libro Por una gentil floresta, antología de poemas castellanos del siglo XV que publicará Edelvives dentro de su colección Adarga. Cuando me propusieron el encargo enseguida empecé a plantearme cómo afrontar el trabajo. No quería ceñirme al camino de ilustrar poemas de una manera independiente e inconexa sino buscar una opción alternativa que le diera unidad al conjunto, que fuera hilvanando los textos entre sí mediante un hilo conductor. Surgió entonces la idea de crear una historia a través de la ilustración en la que la vida de un único personaje fuera caminando de la mano del contenido de los poemas. Se establecen de esta manera dos narraciones autónomas que pretenden producir un efecto análogo al de una composición musical en la que melodías diferentes sonando simultaneamente generan algo nuevo.







11.12.09

·Los zapatos de la generosidad·


El Institut de Drets Humans de Catalunya, con ocasión del 60 aniversario de la declaración de los derechos humanos, convocó un concurso literario entre los escolares. Con los 30 cuentos ganadores se editará un libro de difusión gratuita ilustrado por diferentes personas de la profesión. A mí me tocó ilustrar dos cuentos, uno de los cuales me llamó especialmente la atención, puesto que muestra desde una perspectiva infantil los errores en los que caen a veces (pocas, afortunadamente) los servicios sociales a la hora de separar a los niños de sus núcleos familiares.



13.11.09

·Dos cosas·


Una ilustración para el anuncio de Pencil en la revista BLOC


y una prueba para un encargo que no cuajó:



28.10.09

·Dibujar como un niño·


Estos días estoy trabajando en El violín de Pazlús, un proyecto de álbum al que le tengo mucho cariño pero que adolecía de garrafales fallos estructurales. En la nueva versión, aparte de remodelar por completo el texto, trato de generar un diálogo entre las ilustraciones originales, el relato y dibujos nuevos realizados en estilo infantil. Al enfrentarme a ello me di cuenta de que la tarea es mucho más complicada de lo que suponía en un principio: intentar dibujar como un niño implica la necesidad de despojarse de toda una retahíla de vicios adquiridos a lo largo de la vida y de buscar ese camino directo entre la emoción y la punta del lápiz que los años de instrucción y la costumbre se ocuparon de enmarañar. Siguiendo las opiniones de Kandinsky en Der Blaue Reiter me atrevería a decir que el instante en el que el profesor adoctrina al alumno con que el agua es azul y el sol amarillo supone el principio del fin de su creatividad natural.

Mientras me documentaba para tratar de despertar a lo que aún pudiera quedar vivo del niño que fui topé con una página interesantísima. Se trata de un libro digitalizado de 1938, con prólogo de Aldous Huxley, en el que aparecen recogidos dibujos realizados por niños durante la Guerra Civil española. Me vino como anillo al dedo, tanto por la cantidad de obras incluidas como por su tema, íntimamente relacionado con El violín de Pazlús. Por si a alguien le interesa paso el enlace AQUÍ . Observándolos, puede apreciarse claramente lo que indicaba más arriba: la manera en la que la fuerza expresiva decae a medida que aumenta la edad.

Y estos son un par de ejemplos de mi regresión:

¿Pasarían por dibujos infantiles o resultan un mero artificio?

15.10.09

·Exposición melendeciana y "La nieta de Drácula"·



Tal como figura en el cartel, desde el 14 de octubre al 2 de noviembre tiene lugar en la Biblioteca de Aragón, en Zaragoza, una exposición en la que se podrá contemplar una muestra de trabajos de Francisco y Alfonso Meléndez. Entre ellas se encuentra el friso para El viaje de Colonus en el que, a lo largo de aproximadamente nueve metros, se desarrollan las ilustraciones para tan precioso libro.

Portada de El viaje de Colonus (Aura Comunicación, 1992), de Francisco Meléndez


Friso El viaje de Colonus

Muestra de trabajos de Alfonso Meléndez.


Por otra parte, quería decir que tengo varios ejemplares disponibles de La nieta de drácula, un interesante y divertido trabajo colectivo en forma de periódico de grandes dimensiones fruto de la colaboración entre Francisco Meléndez y otros integrantes de la agrupación al-May´ari Valmadrid, profesores y alumnos de varios centros educativos. Es resultado de sus tareas de investigación incluidas en los Planes Estatales de Fomento de la Lectura.



Si alguien a título personal está interesado en conseguirlo puede escribirme un correo y le envío uno.

Para Centros Educativos y Bibliotecas existe también la posibilidad de obtener más ejemplares para sus alumnos y lectores e, incluso, la de organizar una exposición con los materiales del trabajo. La dirección de contacto es:

Agrupación socio-educativa al-May´ari Valmadrid
Lasala Valdés, 7-9 2ºB
5006 Zaragoza

Y próximamente...



...estará disponible la continuación del proyecto, aún más ambiciosa y completa que la anterior: Misterios de chicas.


30.9.09

·Varios intentos·

Aunque los compañeros de profesión conozcan perfectamente el tema, quizá haya personas que sientan curiosidad con respecto a como se llega a la imagen final de un trabajo de ilustración para un libro. Por lo general, se trata de una tarea en la cual el ilustrador propone una estética y una orientación argumental que luego han de aprobar, o no, los editores. A veces sucede que uno acierta a la primera y su trabajo entra a imprenta tal como lo concibió, pero otras la propuesta es rechazada. En mi opinión, de las dos situaciones la más interesante es la segunda: exige la búsqueda de nuevas soluciones distintas a las que uno ya había encontrado y hace necesario entablar un diálogo con los editores que suele resultar fructífero siempre que las dos partes se muestren abiertas a los argumentos del otro, lo cual no siempre sucede.

Un caso particular es el de las portadas. En principio, la función de la portada es doble. Por una parte, tiene que reflejar la esencia del libro pero sin desvelar de manera explícita nada de lo que sucede dentro. Por otra ha de resultar atractiva a la vista, puesto que no se debe olvidar que un libro es también un objeto susceptible de ser adquirido. Hay editores para los que lo más importante es la venta y otros que no descuidan el primer aspecto.
Resulta paradójico que muchas veces, debido a los plazos tan cortos para realizar los trabajos, uno debe ilustrar la portada de un libro que no leyó, o sea, que tiene que captar la esencia de algo que no conoce. El editor aporta un resumen con el argumento del libro y algunas notas más a partir de las cuales ha de surgir la idea de la cubierta. Un ejemplo de ello es esta ilustración que hice recientemente para un libro de Noguer, Zapatos de fuego y sandalias de viento. A partir de la documentación que me facilitó la editorial llegué a la conclusión de que se trataba de un relato en cierto modo introspectivo y poético, lo que me llevó a proponer esta portada:


Sin embargo, la visión de la editorial era totalmente distinta y me indicaron que la ilustración debía ser alegre y llena de colorido. Finalmente, la propuesta aceptada fue la siguiente. Quedé muy contento con la maquetación, obra de María Bergós.



Otras veces sí existe la posibilidad de leer el libro en cuestión pero, igualmente, la portada solo aparece tras varios intentos. Antes del verano tuve ocasion de realizar la ilustración de cubierta para el libro La zona, de Dovlátov, un relato crudo de su estancia como guarda en una prisión perdida de la URSS. Ernesto Santolaya, el editor, me propuso un juego muy interesante: escoger el fotograma que quisiera de la película Stalker (titulada La zona en castellano) de Andréi Tarkovski, interpretarlo a mi manera y convertirlo en portada para el libro.



Pero nos dimos cuenta de que el juego tal vez forzaba demasiado las pocas analogías existentes entre la película de Tarkovski y la novela de Dovlátov por lo que, al final, decidimos desecharlo. Éste fue el resultado definitivo:




Ante el encargo de ilustrar un libro completo surgen las mismas situaciones que cité más arriba con respecto a las portadas: unas veces se acierta a la primera y otras tras varios intentos. Últimamente tengo medio atravesado un encargo con el que no consigo dar en la tecla. El problema surge porque el texto me llamaba a voces a realizar los dibujos en un estilo que no encaja con el de la línea de la editorial. Mi primera propuesta fue ésta:


Pero no convenció y, a partir de aquí, comenzó una sucesión de intentos para lograr meter forzosamente con el calzador mis ideas en los zapatos de la editorial y las ideas de la editorial en los míos. El resultado, como era de esperar, fue una serie de propuestas deformes y cada vez más desastrosas.




Hasta que di de nuevo con un estilo que creo que le puede ir muy bien al texto. Lo que ya no sé es si la editorial pensará lo mismo...




Como se ve, detrás de las ilustraciones definitivas para un libro se encuentra muchas veces una cantidad considerable de ideas y dibujos que acaban en la papelera o, si tienen suerte y se les toma algo de cariño, en el cajón. Pero cuando las propuestas rechazadas son ya demasiadas hay que empezar a plantearse si la editorial escogió al ilustrador adecuado y si el ilustrador debió aceptar aquel trabajo que le propusieron.

****

Acabo de terminar un encargo con el que me lo pasé realmente bien. El motivo fue que supuso una bocanada de aire fresco en cuanto a la metodología de trabajo. Se trataba de realizar varias fichas para libros de texto destinados a niños de 2 y 3 años. Las características de estos niños hacen necesario depurar los dibujos de manera que, sin resultar simplones, estén dotados de una sencillez que les permita a los chavales percibir y comprender lo que se representa. Aquí van algunos ejemplos.




Los dibujos son muy interactivos, en el sentido de que están planificados para que los niños intervengan sobre ellos coloreándolos, pegando plastilina o pegatinas y recortándolos. Cuando uno ilustra textos literarios o álbumes siempre se queda con la intriga de saber qué es lo que sucede cuando llegan a manos de los niños pero en este caso tengo la certeza de que los peques se van a divertir con ellos, lo que hace el trabajo especialmente gratificante.
Además, tuve la ocasión de contar con un colaborador de lujo para experimentar...



9.9.09

·Papá oso (y III)·


Finalmente, terminé el Papá oso de Cecilia Eudave para A buen paso, un libro con el que disfruté enormemente: aprendí y me divertí.
Éstas son la portada y las guardas. Muchas gracias a quienes participasteis tan amablemente enviando vuestra foto. Pinchando sobre la imagen se ve más grande, por si alguien quiere entretenerse un ratito buscándose. Espero que os encontréis favorecidos con el sombrero...




17.8.09

·¿Alguien colabora?·

Se me ocurrió un juego. Si a alguien le apetece aparecer en el libro Papá Oso, sea hombre o mujer, puede enviarme una foto tipo carnet en una postura similar a la que aparece más abajo (no es necesario el sombrero) a la siguiente dirección: violin116@hotmail.com
Para mí será un placer incluir vuestras caras y os estaré muy agradecido, aunque las necesito con cierta urgencia.


Y aprovechando el aspecto del modelo....




1.8.09

·Papá oso (II)·


Sigo jugando con Papá oOso.
Éstas son algunas de las ilustraciones definitivas...




... y la de aquí abajo una de las descartadas.
Hay veces en las que es necesario sacrificar dibujos que a uno le gustan especialmente en favor de la estrategia narrativa por la que opta a la hora de ilustrar un texto. En este caso decidí que en el libro no debía aparecer ninguna muestra fisonómica de Papá oso, quedando para los lectores el trabajo de imaginárselo. Recuerdo lo mucho que disfrutaba de pequeño cuando los ilustradores utilizaban este recurso. La intriga corroía mi estómago.