22.3.06

·HUNDERTWASSER: el Arte de los días lluviosos·

La Hundertwasser-Haus de Viena. Todos los tejados bajo el cielo se devolvieron a la naturaleza. (P. Restany)

Recientemente tuve ocasión de recibir el impacto de la figura de Hundertwasser (1928-2000) un personaje realmente curioso en cuanto a su visión del arte y de la vida y con cuyo pensamiento me siento plenamente identificado.
Al margen de las corrientes artísticas que se desarrollaban a su alrededor configuró un estilo que hunde sus raíces en el modernismo vienés y en la obras de Egon Shiele y Paul Klee, con las que alimentó el tronco y las ramas de un árbol nuevo.
Lo que más me atrajo de su pensamiento fue su grado de compromiso con la vida o, mejor dicho, su forma de ver el arte como un medio de transformar el mundo. Mientras que la mayoría de los artistas de su época limitaban sus discusiones al aspecto meramente estético o estilístico de sus respectivas obras, Hundertwasser realizaba una crítica global de nuestra forma de vida. Su arte no es neutral, como tampoco sus palabras. Su discurso necesita ser cada vez más escuchado, dadas las circunstancias a las que nos estamos viendo abocados. Habla del retorno a la naturaleza, de desterrar el asfalto y el cemento de nuestras aceras, de cubrir nuestras terrazas de árboles, del derecho de cada cual a ornamentar su fachada según le venga en gana, de borrar la línea recta de cualquier diseño, de retornar a lo orgánico, de eliminar el consumo desmedido, de disfrutar de lo esencial, de volver a restregar la tierra entre nuestras manos como cuando éramos niños, de apreciar una camisa manchada como una camisa diferente y no como una prenda de ropa inutilizada, de, en resumen, cuestionarnos el por qué de cada uno de nuestros pensamientos y necesidades para despertar al humano imperfecto que llevamos dentro y dormir a la máquina en que la sociedad de la línea recta nos va convirtiendo desde que nacemos. Porque la máquina es fría y paraliza el corazón.
Las librerías están llenas de libros llenos de dibujos no-llenos de contenido, dibujos que a su vez ilustran textos vacíos del más mínimo compromiso. Estos libros crearán niños idiotas cuyo corazón dejará de latir en el momento en el que hayan asimilado que un hombre o una mujer hechos y derechos deben ser algo parecido a un autómata que consume gasolina, pan y televisión. Hundertwasser proponía que plantáramos árboles en nuestras terrazas porque los árboles atraen la vida, atraen el canto de los pájaros libres, atraen nuestra mirada y nos hacen recordar la capacidad de fascinación hacia el mundo que alguien se ocupó de matar cuando éramos niños. Por eso la mayoría ya no sabe que cada noche, sobre nuestras cabezas, hay un cielo repleto de estrellas que aguarda a ser contemplado.

Libros sobre Hundertwasser:

RAND, H. : Hundertwasser. Editorial Taschen.
RESTANY, P.: Hundertwasser, el pintor rey con sus cinco pieles. Editorial Taschen.

7 Comments:

Anonymous elenix dice...

Lejos de los que euiero pero feliz de saber que en cada visita al San Juan Raya tengo un cielo lleno de estrellas y un mundo llenod de posibilidades para verlas brillar

04:43  
Anonymous Anónimo dice...

Sí, pero murió a bordo del Queen Elizabeth II....

10:47  
Blogger JACOBO MUÑIZ dice...

Lo importante no es cómo mueres, sino lo que haces mientras estás vivo...

20:25  
Anonymous Anónimo dice...

Es una pena que no se te vea en todo el mundo porque lo que tú haces es una maravilla.Eres capaz de captar toda la atención de un niño de corta edad como de un adulto madurito. Ver tus dibujos es una delicia que te hacen rebosar de ternura, esa que tú debes tener, seguro que sí.

12:32  
Blogger Alfonso Miguel dice...

Jacobo, es un placer admirar tus dibujos, y un placer leer tus textos, un saludo y un ánimo animista

14:23  
Blogger JACOBO MUÑIZ dice...

Muchas gracias Alfonso. Me alegro de que te haya gustado. Un saludo.

16:55  
Blogger marta dice...

Está genial, me gustan mucho los colores que utilizas!

18:59  

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