27.10.06

·Un Gustavo Reyes auténtico·

Gustavo es amigo mío desde hace años. Es una de las poquísimas personas en las que se puede tener una confianza absoluta y la nobleza le sobra, de manera que cuando suda se le cae en forma de gotitas. Pero además de noble, es también un magnífico percusionista, luchador, pintor...
A partir de Enero podrá verse en la sala de exposiciones del Centro Damián Bayón (Santa Fe-Granada) una serie de cuadros suyos en los que, de manera fragmentada (como arriba), presenta los retratos de más de una docena de luchadores. Cada sub-cuadro que forma un retrato mide 40x60 cm, de manera que el conjunto tiene un carácter colosal.
Aunque yo no entiendo nada de lucha, me cuenta que la manera de pelear de cada luchador delata su personalidad. Y seguro que supo plasmarlas en sus cuadros. Porque Gustavo mira muy bien dentro de las personas.

23.10.06

·Linguoimperialismo·

Se dice que la conquista cultural más efectiva no es la que viene directamente impuesta por un estado todopoderoso, sino aquella que se va colando con sigilo, como quién no quiere la cosa, en la vida cotidiana de los conquistados.
El american way of life (modo de vida estadounidense de Norteamérica del medio, porque también México se llama Estados Unidos) lleva décadas infiltrándose en la cultura europea, hechizándonos con su exuberancia mercantilista y colonizando con prisa y sin pausa nuestros propios idiomas.
Los idiomas, como señas de identidad cultural del género humano, expresan la riqueza de soluciones halladas por el hombre ante el problema de transformar su pensamiento en un objeto comunicable. Su variedad y sus diferencias constituyen un patrimonio esencial para la supervivencia de la cultura y la hegemonía de uno de ellos implica que la manera de ver el mundo que lleva implícita se ha impuesto sobre las del resto.
De momento, yo solo reconozco como míos los idiomas generados por la historia de la que formo parte, el gallego y el castellano, y mientras en ellos encuentre palabras para expresar lo que pienso no recurriré a términos de otras lenguas que, aunque merecen mi máximo respeto, son totalmente ajenas a mí.

22.10.06

·Pseudo-pop·


Ayer me propusieron hacer retratos en plan pop-art. La verdad es que esa corriente nunca me interesó mucho, pero es muy divertido trabajar siguiendo el estilo. La de arriba es mi sobrina Alba y el de abajo mi amigo el Gran Gustafsson, a modo de prueba...

18.10.06

·Moitos dentes·

Este dibujo me gusta. Es para un nuevo proyecto de Imaginarium.
Aunque no tenga que ver con el tema, quiero aprovechar para recomendar la página de Pablo Amargo. Además de mostrar algunas de sus ilustraciones, me resultaron especialmente interesantes los artículos propios y las entrevistas, que se pueden bajar en pdf. Sus opiniones me parecen cautivadoras. Creo que es una persona de la que se puede aprender muchísimo pese a su juventud.

16.10.06

·Portada·

Aquí está la portada para el libro de pegatinas de Navidad que andaba reformando últimamente...

·El viaje de Piloco·

Ésta es una ilustración para el cuento El viaje de Piloco, de Moncho Rodríguez.
La vida en Lánguida está predeterminada: todos sus habitantes saben lo que deben hacer en cualquier situación y están (y deben estar) conformes con su vida. Por ello, nadie siente la necesidad de abandonar la ciudad. Pero hay alguien que no podrá evitar el impulso de conocer qué hay más allá de su reducido mundo.
Moncho tiene publicado un libro delicioso, Los silencios del círculo (editorial Comares), en el que imagina las reflexiones de Joshua Slocum a bordo del Spray, durante su periplo en solitario alrededor del mundo. Basta con abrirlo para sentir en la cara el perfume salado de la mar.

13.10.06

·Y un auténtico Sobri·

Últimamente me estoy haciendo con obras originales como quién no quiere la cosa. Si hace unos días me apoderaba del dibujo de mi sobrina Alba, hoy hice lo propio con otro de Alberto Sobrino, con el que muy generosamente revalorizó el sobre en el que me enviaba, entre otras cosas, un ejemplar de sus Relatos para antes de levantarse. El libro contiene una serie de historias en tono humorístico, la mar de ocurrentes y que él mismo ilustró con ese estilo tan fresco que tiene.
La verdad es que nunca fui aficionado a este género, pero parece que ahora reclama mi atención porque también, investigando la obra de la ilustradora Elisa Arguilé, llegué indirectamente a los libros de Daniel Nesquens, que tan buenos ratos me están haciendo pasar.

7.10.06

·Un Alba auténtico·

Hoy vino de visita mi sobrina Alba. Entró por la puerta con dos dibujos recién hechos diciendo que quería pintar. Saqué una vieja lata de galletas donde guardo ceras y tizas de colores y cogí del armario un trozo de cartulina para pastel de color naranja. Cubrimos la mesa con papeles de periódico para no manchar más de la cuenta y ¡a pintar!
Decía Kandinsky (y muchos otros) que los niños son los únicos artistas realmente libres. A Alba, a sus cinco años, todavía no le metieron en la cabeza que los ríos son azules y el sol es amarillo o que una mariposa bien hecha es aquella cuya imagen se acerca lo más posible a la de una fotografía. Por ello su dibujo es enigmático. No hay nada en él que esté aislado. Todo constituye un conjunto. Una mariposa está inscrita en un corazón formado a su vez por multitud de corazones diminutos. Pero no destaca más que el fondo de color vertiginoso o que las formas vivas de las flores o que el marco decorado con puntos de color o que la caligrafía del texto que dice "mamá te quiero".
Luego nos fuimos y se olvidó en casa el dibujo. Y cuando regresé me dí cuenta de que contaba para mi colección con un Alba auténtico del que poder presumir en mi cuaderno.

4.10.06

·El viaje de Jungil Kålkålsson·


Estas ilustraciones pertenecen a El viaje de Jungil Kålkålsson, libro contratado por Brosquil Ediciòns hace un par de años pero que ignoro cuándo saldrá de la imprenta, si es que lo hace.
Kålkålsson parte joven de su aldea y regresa a ella ya de viejo, tras haber dedicado toda su vida a buscar el comportamiento más maravilloso del ser humano. Uno de los países que visita es el de los Autoobservadores de Ombligo, extraños personajes que dedican sus días a contemplarse a sí mismos cegados por el egoísmo.
¡Ah! El de arriba es el viejo Kålden, que antes era joven y tocaba el violín...