27.1.09

·Almanaque·






Ésta es mi contribución para el almanaque de este año de FEAFES (Federación de Asociaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental). Tengo la suerte de compartir espacio en el papel con ilustradores cuyo trabajo admiro.
Mi parte consistía en reflejar la importancia de aquellas personas que ejercen de intermediarias entre empresarios y afectados por cualquier tipo de trastorno mental.
Es evidente que no domino el lenguaje poético, pero me divierto mucho dando mis primeros pasitos en él y me siento un poco como imagino que se sentirá mi hijo cuando lanza al aire sus largos discursos en bebenés, lengua ininteligible para la mayoría de los adultos y niños mayores de dos años.

13.1.09

·La flor de Amancay·




Siempre pensé que el Arte, más que en la obra en sí, suele residir en los ojos de la persona que la contempla. Pude comprobarlo de nuevo con esta imagen. Vista en su contexto original no tiene demasiado interés pero el haberla presentado aislada se prestó a que varias personas que visitan mi página me regalaran sus ocurrentes interpretaciones, tal como se puede comprobar en las opiniones que dejaron en esta entrada.

En relación con esto, recibí un correo que me resultó sumamente gratificante. Me lo envió Esther Arias, una maestra de primaria de cuyos brillantes razonamientos, opiniones y comentarios pude disfrutar en el taller de álbum infantil al que asistí hace un mes. Uno de los principales objetivos de su tarea docente es la de despertar en sus alumnos el espíritu crítico y la búsqueda de respuestas por uno mismo, aspectos que, a mi juicio, la educación tradicional se ocupa más bien de anular. A Esther se le ocurrió la feliz idea de mostrarles a sus niños este dibujo, por lo cual me siento muy halagado y agradecido, y éste fue el resultado. Transcribo a partir de ahora sus palabras:

"Ayer me metí en tu blog, y vi el dibujo de las dos personitas durmiendo. Las he imprimido (espero que eso no te moleste) y se las he enseñado a los niños de la clase. Primero unos cuantos han dicho que eran peces, a continuacion una niña ha comentado que más que peces tiburones porque tenían una aleta (supongo que por el sombrero), y a ese comentario se ha añadido otro de un niño que ha dicho que debía ser un tiburón pez martillo porque tenía la nariz plana. Pero lo mejor es que después de este minidebate centrado en animales acuáticos, un niño ha dicho que no podían ser peces porque los peces no tienen nariz, y que tenían que ser personas durmiendo, a lo que una niña ha añadido: sí, en sacos de dormir.

Llegados a este punto he intervenido para decirles que, efectivamente, eran personas y que qué más veían, que se fijaran bien.

Entonces han continuado comentando los colores, las formas, y que el primero está soñando con algo triste y el segundo con algo feliz.

Entonces he intervenido por segunda vez para desvelarles un gran secreto: que se trataba de la misma persona antes y después de que ocurriera algo. Éstas son las respuestas que me han ido dando. Te las pongo en orden de intervencion y cada punto corresponde a un niño diferente:

  • quería un juguete y primero no se lo compraron pero luego sí.
  • no le dejaban hacer una cosa y luego le dejaron hacerla.
  • que en el segundo es su cumpleaños y está pensando en lo bien que se lo va a pasar.
  • que el primero quería un peluche y no se lo compraron y en el segundo ya no lo quería.
  • que primero era rico y luego pobre.
  • que el segundo también era pobre pero ya no importaba porque estaba ¡enamorado!
Y llegados a este punto llega la respuesta más sorprendente (al menos para mí) y currada de todas:

  • Le pasa como le pasaba a Picasso, que como se murió Casagemas estaba muy triste, y por eso su saco es azul y tiene la cara triste, y luego se enamoro de Fernande y se puso contento porque estaba enamorado y por eso tiene la cara más rosa y las flores del saco son rosas.
La respuesta es genial porque es una conexión de ideas algo compleja para un niño de cinco años, de todas formas es que cuando tenían tres años hice un proyecto de Picasso y por eso se saben su vida, y las etapas que atravesó su pintura.

El detalle de la lágrima se lo comenté yo a los niños porque ninguno había dicho nada, y al respecto me han dicho que era una lágrima de alegría, amor, tranquilidad... porque no estaba triste."

Cuando uno lee esto, se da cuenta del enorme potencial imaginativo de un niño, le entran unas ganas enormes de crear obras que guíen lo menos posible su percepción, que hilvanen con hilos casi invisibles las tramas de textos e ilustraciones para que sean ellos, los lectores-contempladores bajitos, los que le den un sentido y jueguen con las distintas posibilidades que una obra abierta les pueda brindar. Pero esto solo es posible si se le permite al niño que descubra que es capaz de pensar. Por ello son tan valiosas y necesarias labores docentes como las de Esther.


11.1.09

·Suma y sigue·






1327


personas

muertas

de las que ya

no se habla





Nota:quizá esta cifra sea tristemente inexacta.