26.5.09

·El maravilloso viaje de Xía Tenzin·





Allá por enero recibí de Edelvives el encargo de ilustrar el relato ganador de la última edición del Premio Ala Delta de literatura infantil. La obra, escrita por Patxi Zubizarreta, se titulaba El maravilloso viaje de Xía Tenzin (Xia Tenzinen bidaia miresgarria, título de la versión original en euskara) y contaba la historia de un tibetano que dejaba su aldea natal movido por el deseo de ver el mar y encontrar a su padre. Me enamoré del texto desde la primera frase. Los motivos: la sensibilidad con la que estaba escrito, el atractivo de la historia narrada y una estructura cautivadora que fluía a través de las páginas como una melodía que crecía poco a poco, dosificando a la perfección los momentos de tensión y de sosiego.
Esta analogía con lo musical hizo que me planteara la posibilidad de afrontar el trabajo de ilustración desde otro punto de vista. Aún resonaban en mi cabeza unas palabras de Iban al respecto de mis dibujos. Según él, algunos tenían un carácter melódico mientras que otros le resultaban más armónicos. Mezclando todo esto en el almirez surgió la idea de concebir las ilustraciones para el Xía como acordes acompañantes de la melodía que cantaba el texto. La cuestión era elegir el acorde y el instante adecuados para que en cada momento melodía y armonía confluyeran y generaran un efecto diferente al que cada una provocaría por separado. Facilitó mucho la labor el que desde la editorial se me permitiera y se me incitara a jugar con las composiciones de los dibujos de manera que interaccionaran con las cajas de texto, entrando o saliendo de ellas y rompiendo con ello su habitual forma rectangular.







Ante la hermosura de la historia, algunas ilustraciones buscaron ser poéticas.


Y aquí tenemos al propio Patxi presentando su relato:




14.5.09

·Caperucita desplegable (II)·



Acabo de terminar los dibujos de la Caperucita desplegable. El libro saldrá en Imaginarium dentro de unos meses. Como se puede apreciar, al final no pude utilizar el estilo de más abajo. Habrá que dejarlo para otra ocasión.
Siempre me dio la sensación de que en el cuento de Caperucita hay piezas que no encajan, al menos en su interpretación más aparente. Quizá sea por eso por lo que es tan célebre: algo importante que se nos cuenta escapa a nuestra percepción consciente. En esta versión dejé algunas claves, de manera muy sutil, para quien quiera entretenerse leyendo entre líneas. Juego con ventaja porque el libro va sin texto.