16.1.10

·Libros de texto·




Aunque ilustrar libros de texto no resulte por lo general una labor especialmente gratificante, de vez en cuando uno puede pasárselo bien.
No quiero comprender por qué una gran parte de las editoriales se empeñan en restar atractivo a la ilustración para este tipo de material, tanto desde un punto de vista estético como de contenido. Las correcciones que se hacen a las propuestas del ilustrador suelen ir encaminadas a eliminar el más mínimo resquicio de creatividad y a enfilar las ilustraciones por el camino de la literalidad, lo que le da a nuestro trabajo un mero valor ornamental. No quiero comprenderlo porque quizá la respuesta se encuentre en algo que alguien de una editorial me dijo una vez: los libros se hacen pensando en los profesores, pues son ellos los que seleccionan a una u otra editorial y, por lo tanto, la venta o no del producto entre el alumnado. Así, la calidad de los libros que destinamos a nuestros chavales depende en gran medida del nivel general y de los gustos estéticos de nuestro profesorado.